Un niño no debería empuñar un arma

18.02.10 - Con motivo de la celebración del Día internacional contra el uso de niños soldados, el pasado 12 de febrero, la Coalición Española que lidera esta lucha nos ofreció el testimonio de María, una mujer colombiana que con tan sólo 12 años fue reclutada por la guerrilla en Colombia. Como niña soldado, fue maltratada, física y verbalmente, y fue testigo de abusos sexuales y de asesinatos entre menores combatientes para demostrar fidelidad al grupo.
Después de cuatro años, María encontró la fuerza para escapar. Hoy tiene 25 años y trabaja con la Fundación Benposta que lleva a cabo programas de reconocimiento de derechos fundamentales para niños y niñas. También forma parte de un proyecto para la construcción de identidad de género con niñas y mujeres jóvenes afectadas por el conflicto armado colombiano.
Desgraciadamente, Colombia está llena de historias de infancias robadas por el conflicto armado. Al menos 8.000 niños y niñas son utilizados como soldados en Colombia y la edad media de reclutamiento no llega a los 13 años, según Naciones Unidas.
Hace unos años se hablaba de 300.000 menores soldados en todo el mundo. Según Amnistía, hoy es muy difícil calcular cuántos menores siguen reclutados por guerrillas, grupos rebeldes o el mismo Ejército. Pero al menos en 24 países se utilizaban a niños y niñas en intervenciones militares y con fines de inteligencia militar.
María terminó su testimonio afirmando con rotundidad: “Un niño no debería estar empuñando un fusil. Un niño debería estar empuñando un cuaderno para ir a estudiar, empuñando un juguete. A la edad de 12 años, un niño no debería estar empuñando un arma.”